martes, 9 de marzo de 2010

Sacudir al bebé

   El sacudir al bebé como parte del juego tiene sus pro y sus contras. Gracias al sentido del equilibrio, su hijo puede interpretar correctamente las formaciones procedentes de la vista. Por ejemplo, si se mueve un objeto ante sus ojos él sabrá si es éste el que se mueve o su cabeza. Por otra parte, el contacto corporal con sus padres es imprescindible para el pequeño, y estos jueguitos se lo proporcionan, al igual que la acción de acunarlo en el regazo.

Pero los médicos también advierten de los peligros que encierran estos movimientos si son demasiado violentos. Existe el llamado “Shaken-baby syndrome” (síndrome del bebé sacudido), que en general se desconoce pero que puede ser serio para el chiquito. Es importante saber que se han dado casos en que las sacudidas bruscas han producido daños neurológicos o trastornos motores.

Además, el cuello del bebé tiene músculos todavía frágiles y, en ocasiones, no pueden resistir esos movimientos de atrás hacia adelante. Por otro lado, el aumento de la presión sanguínea en la cabeza ha llegado a afectar los ojos. Por eso, los papas aficionados a estos juegos, bien intencionados, deberán practicarlos con mucha suavidad, sin privarse de ese placer. Zarandearlo es tentador, pero hay que tener el cuidado de hacerlo con mucha cautela.
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