lunes, 26 de abril de 2010

El rol de la madre

  

Es evidente que jamás las madres se vieron tan exigidas como en la actualidad. En esos meses críticos que siguen al alumbramiento, ninguna puede ya dedicarse como antaño a ser simplemente una mamá. Nuestra cultura considera que la mujer que dio a luz tiene hoy en día también muchas obligaciones: criar a su hijo, cocinar; ordenar la casa, recibir a la familia y los amigos con una sonrisa, e incluso contribuir a los ingresos económicos de la familia.

Lo peor es que las mamas nóveles encaran su nuevo rol sin modelos que seguir y sin los consejos experimentados que brindaban otrora las abuelas de los grandes clanes. ¿Será que los bebés llegan hoy al mundo para arruinar la salud física y mental de sus madres? ¿Qué culpa puede tener un hijo?

Cuando una madre siente que su bebé le roba hasta la última dosis de energía, hay en su vida algo aparte de su hijo que está atentando contra su vigor. A veces, la sensación de sentirse exhausta reside nada más que en la gran distancia que media entre lo que realmente tiene que hacer respecto de su bebé y lo que, según su propia opinión, debería estar haciendo para ser una buena madre.

La madre y el niño están destinados a operar como una unidad, pero sólo satisfarán esta premisa si:
• Ella siente que en su entorno se respetan sus facultades intuitivas.
• No se le exige en otros aspectos más de lo que puede dar.

Las madres más predispuestas a vivir agotadas son principalmente aquellas que pretenden para sus bebé todo lo mejor. “Si yo fuera una buena madre no perdería la paciencia cuando mi hijo no para de llorar”, reflexionan, sin permitirse siquiera el derecho a experimentar fatiga. La exigencia de la gente que forma su entorno puede aumentar esa autoexigencia de perfección.

bebesyembarazo

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