viernes, 25 de junio de 2010

Las caidas, accidentes domesticos infantiles

  
Cómo actuar en caso de accidente doméstico: Caídas

Las caídas son una posibilidad habitual en el entorno doméstico y un accidente frecuente. Le prestaremos atención no solamente a la forma de atenderlas, sino cómo prevenirlas.

Hay que tener en cuenta que las caídas tienen un fuerte componente emocional, ya que se dan muchos factores añadidos a la lesión como es la falta de seguridad, la necesidad de consuelo y el sentimiento de vulnerabilidad.

Pasemos a identificar algunos consejos preventivos:

Obstáculos.
El suelo del dormitorio, la sala de estar y los pasillos deben estar lo más libre posible de juguetes.

Resbalones.
Atención después de fregar el suelo de la cocina o del baño: debemos cerrar la puerta, además de indicar a los niños el riesgo. También hay que estar pendiente en la bañera y en la ducha, utilizando alfombrillas antideslizantes.

Barreras.
Si vivimos en casa de diferentes alturas, revisar el comportamiento de los niños ante las escaleras. Si no es prudente habrá que colocar “portillas” para controlar el paso. Las barreras también pueden ser una solución para las ventanas bajas. Hay que medir la separación entre los barrotes ya que los niños tienen la mala costumbre de meter la cabeza dentro, entre otras cosas porque no son conscientes de que su cabeza también crece y que lo que hacían con comodidad unos meses atrás, ahora puede dejarles bloqueados en la barrera.

En caso de que nuestra labor preventiva no haya funcionado deberemos tener en cuenta una serie de factores para valorar la gravedad del golpe o la contusión en la caída.

Intensidad del golpe.
Altura desde la que se haya producido la caída y fuerza inicial que estaba empleando el niño (no es lo mismo tropezarse contra una pared andando que corriendo).

Zona corporal en la que haya sufrido la contusión.
Cara, cuello o articulaciones son las áreas más sensibles. En la cara, los vasos sanguíneos son muy numerosos y pueden dar lugar a reacciones aparatosas (como el típico chichón en la frente).

Reacción del niño.
En caso de llanto inconsolable o una pérdida momentánea de la consciencia, debemos ir al médico a descartar lesiones graves.

Aspecto de la zona contusionada poco después del golpe.
Puede haber un simple enrojecimiento, un moratón (se rompe algún vaso pero no aumenta el volumen de la zona) o hematoma (en el que aparece un relieve o chichón)

Con estos factores podremos decidir si debemos acudir al centro de salud o lo podemos solucionar en casa.

Por último vamos a hacer unas recomendaciones sobre cómo atender la posible lesión.

Utilización del frío.
Si no ha habido herida pero vemos que se produce un cúmulo de sangre, el frío nos va a proporcionar una acción analgésica (ayudará a sobrellevar el dolor del golpe) y a detener la llegada de sangre por su acción vasoconstrictora (disminuyendo de este modo el tamaño del chichón).

En cuanto al consuelo, debemos ajustar nuestra respuesta a lo que el niño necesita, pero sin hacerla exagerada ni en intensidad ni en tiempo. Las caídas son un símbolo de consciencia de las limitaciones físicas y la idea que debemos fomentar es que todos tenemos limitaciones pero podemos superarlas con tesón y tranquilidad, pero no debemos transmitir la idea de que en caso de dificultad, nosotros (los padres, o los adultos) somos necesarios para superar el fallo. Les ayudamos a consolarse, pero son ellos los que superan la situación (con nuestra asistencia).

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