martes, 13 de julio de 2010

Octavo mes de embarazo

  
Hacia las 34 semanas el bebé mide más de 40 centímetros y pesa aproximadamente 2 kilos. Ya ha superado el difícil trance de la maduración pulmonar y estaría en condiciones de nacer y pasarla bastante bien. Pero todavía es muy chiquito. Le falta crecer y madurar.

La panza ya es voluminosa, pues aún no se encaja. Comienza la etapa mas exigida: la respiración es más corta y menos amplia, el estómago de mamá (por suerte) admite menos volumen de alimentos, y dormir comienza a ser toda una cuestión para ella: “¿Cómo me pongo…?”, se dice más de una vez.

La solución es fácil para todos estos males: no exigirse físicamente más de lo que el aire de cada una permita, comer con frecuencia pequeñas cantidades de alimentos e intentar dormir de costado o semisentada, con uno o dos almohadones contra el respaldo de la cama.

El pequeño habitante está en plena etapa de engorde fetal. También él se ejercita preparándose para nacer, y por eso los movimientos son intensos. Claro, a medida que crece, su lugar se achica relativamente y de a poco disminuirá sus giros y contorsiones. Pero cada bebé es único y cada mamá también, por lo que todas las comparaciones están de más.

Sólo habría que preocuparse si no se moviera durante largos períodos. Por lo general, se despierta y sacude cuando la madre se queda quieta y, al igual que a los nacidos, le gusta que lo acunen.

En verano, es bueno que la embarazada repose con las piernas en alto todo lo posible para disminuir los edemas, y, en invierno, calzar medias de descanso para aliviar varicosidades. Es importante tomar abundante líquido, ayuda a eliminar edemas, a calmar la sed y a combatir la constipación, y reducir la ingesta de sal.
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